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sexta-feira, 30 de julho de 2010

Fertilizantes fosfatos en retirada

18-03-08, Por Sergio Daniel Verzeñassi *

Diversas publicaciones han advertido del declive de la producción mundial de fosfatos, elemento esencial usado hoy en la agricultura moderna para garantizar el crecimiento vegetal. No hay agricultura posible si se agotan los nutrientes. Es impensado que en tiempos de déficit creciente de fosfatos en el mundo, el proyectar futuros a partir de mayores escalas de producciones agrícolas que demandan obligados dicho insumo, sea un andar hacia resultados duraderos y deseables.
La inviabilidad de la producción global.

Diversas publicaciones han advertido del declive de la producción mundial de fosfatos, elemento esencial usado hoy en la agricultura moderna para garantizar el crecimiento vegetal.
No hay agricultura posible si se agotan los nutrientes. Es impensado que en tiempos de déficit creciente de fosfatos en el mundo, el proyectar futuros a partir de mayores escalas de producciones agrícolas que demandan obligados dicho insumo, sea un andar hacia resultados duraderos y deseables.
La mayoría del fósforo se obtiene de las minas de rocas de fosfato, que afloran en superficies como expresión de viejos fondos marinos. El fosfato en crudo se usa hoy en la agricultura orgánica, mientras que los fosfatos tratados químicamente, como los superfosfatos, trifosfatos o fosfato de amonio, se usan en la agricultura convencional.
La escala de producción es la que define y habilitará o no, territorios para la vida. Los fosfatos solo se reciclan en espacios biodiversos, por recuperación de guanos y estiércoles animales y humanos. No hay escala-commodities que recupere fosfatos. La escala-commodities, es fosfato-mineral dependiente; energívora por consumo de combustibles fósiles y transportes al mercado global; y si le faltaran “atributos” en estas temporadas planetarias, alta demandante hídrica.
En las expo-agros regionales y nacionales, los entusiasmos desmadrados y stands de especialistas vendiendo cosechas records y afines, anuncian los espejismos de hambrunas planetarias resueltas, junto a la “bendición” de agrocombustibles demandados por el mundo del norte ante el aumento imparable del barril de crudo, y con certificado de amistades ambientales.
Por lo menos una llamada de atención, se obliga. ¿Estamos tan aturdidos para perdernos de esta manera? Los que dicen, ¿creen realmente, que los que escuchan creen?
Según previsiones de Repsol-YPF, en poco mas de 7 u 8 años, el mundo estará llegando al cenit el petróleo.
El primer informe 2003 de la ONU sobre el agua, anunció que en poco mas de doce años, el 87,5% de la población mundial no accederá al agua potable, y que el 20% de los recursos hídricos estarán seriamente dañados.(1) Es decir, casi irreversiblemente dañados. El 70% del agua dulce actual, es consumido por la agricultura de escala. Y un 23 % más, es demandado por la industria.
En “Peak phosphorus”, Patrick Déry and Bart Anderson hacen una interesante aplicación de la curva de Hubbert al análisis de la extracción de fósforo en el mundo. Estiman que la producción mundial de fósforo alcanzó su techo en el año 1989 y que desde entonces, ha entrado en un declive permanente.


Línea roja: campana de Hubbert
Línea azul: producción-extracció n real
La Curva de Hubbert es útil para explicar el comportamiento en la obtención de un recurso natural no renovable, o renovable pero que se extrae a una tasa muy superior a su capacidad de recuperación. Así, parece claro que, en el caso de los fosfatos, un recurso mineral que se extrae de minas, estamos ante un proceso similar al del resto de los recursos minerales: en la parte ascendente de la curva de campana, se obtiene el recurso con facilidad y abundancia creciente; se llega a una meseta de extracción máxima, la parte superior de la curva; y, posteriormente, comienza un declive de su disponibilidad. (2)
Philip H. Abelson escribe en Science:
El uso más importante de los fosfatos es el de fertilizante. El desarrollo de las cosechas agota el fosfato y otros nutrientes del suelo… la mayor parte de las granjas del mundo no tienen o no reciben la cantidad adecuada de fosfatos. Alimentar a la creciente población mundial acelerará la tasa de declive de las reservas de fosfato y… los recursos son limitados, de hecho los fosfatos están desapareciendo. Las próximas generaciones afrontarán el problema de obtener el suficiente fosfato para subsistir. Es importante anotar que el fósforo, a menudo, es un nutriente limitante en los ecosistemas naturales. Esto es, el suministro de fósforo disponible limita el tamaño de la población en esos ecosistemas.
En su sobrecogedor libro “Eating”, Dale Allen Pfeiffer nos muestra que la agricultura convencional es tan adicta al petróleo como lo es el resto de la sociedad”.
De la misma manera, el autor nos habla de que la agricultura es adicta a los fosfatos obtenidos en las minas, y que un cenit de la producción de fosfatos claramente amenazaría la producción agrícola. Y para ello, nos remite a un resumen del U.S. Geological Survey (USGS), que nos advierte que “no hay sustitutos para el fósforo en la agricultura”. Se refiere este servicio geológico al “fosfato obtenido de las minas”, ya que se trata de un recurso no renovable. No obstante, como dicen los autores, “afortunadamente, el fósforo – al contrario de lo que le ocurre al petróleo – se puede reciclar: entre las respuestas al cenit del fósforo se encuentra la recreación del ciclo de nutrientes para las plantas, por ejemplo, devolviendo el estiércol animal (incluyendo también el humano) a los suelos cultivados”.
Otras reservas minerales de fosfatos, con menores concentraciones de este elemento, existen en la naturaleza pero, al igual que ocurre con la explotación de arenas bituminosas para la obtención de petróleo, tienen un mayor coste económico, energético y medioambiental en su extracción.
Pero si se encontrara un substituto real para los combustibles fósiles, será imposible mantener el crecimiento de la población mundial debido a que los depósitos de fosfatos están posiblemente en declive. Será imposible mantener cualquier modelo agrícola que no recicle los nutrientes.
La comida que proviene de la agricultura es consumida por las personas y los animales, que excretan a su vez la mayor parte del fósforo, y que después es derivada hacia las aguas residuales que, en su mayoría van hacia el mar o se dispersan de cualquier otra manera.
La respuesta clave ante el cenit del fósforo es recrear el ciclo de los nutrientes. F.H.King en su texto clásico: Farmers of Forty Centuries: Organic Farming in China, Korea and Japan describe cómo el retorno del estiércol humano y animal al suelo permite a la agricultura asiática mantener su productividad durante milenios.
Así pues, la Ley de Liebig (ley del mínimo que señala el eslabón mas escaso en un proceso), identifica a los fosfatos como verdadero cuello de botella del mantenimiento y reproducción de la población mundial.
El desarrollo de la agricultura orgánica tradicional, pese a todo, es la vía más humana de afrontar ese natural descenso en la disponibilidad de los fosfatos a nivel mundial, porque es la fórmula más local, que menos precisa de insumos del exterior, y la que es, por tanto, más sostenible. (3)
Los fosfatos se terminan en treinta años y quienes se embriaguen en el entusiasmo de las ganancias y negocios de ocasión, sin previsiones, empujando a la nada las culturas y saberes campesinos, están apostando a desaparecer.
Si se ausentan y desaparecen los usos amigables de suelos, el respeto de los ciclos naturales comprensivos del monte nativo y sus comunidades, con recuperación de fosfatos por usos de estiércoles animales y humanos tratados con sabidurías milenarias, aprendidas por trasmisiones orales, familiares, de vecindades, pasajes generacionales de abuelos, hijos y nietos, en pocos años pueden ser irrecuperables.
Los modos de producción que se han propuesto a nuestras tierras son anuncios de catástrofes socio ambientales. Son consumidores de recursos no renovables: combustibles fósiles, agua apta para riegos y consumo, y fosfatos de rocas en yacimientos. Los tres están en aviso de advertencia hacia la escasez creciente. Son modos sin retorno. Y son los que se están consolidando. Vamos hacia el desierto.
La universidad, ¿no lo sabe? ¿Por qué no lo enseña y lo advierte a ese cuello de botella para las poblaciones y sus posibilidades alimentarias?
El INTA, ¿no lo sabe?
Los funcionarios y los políticos con posibilidad de decisiones, ¿tampoco?
¿Donde los iremos a buscar en treinta años, para que rindan cuentas de semejante imprevisión?
Cuando Naciones Unidas menciona los futuros millones de refugiados ambientales por cambios climáticos, por las modificaciones del mapa de la alimentación mundial, o los quiebres de las reservas hídricas de regiones enteras, ¿estarán hablando de algunos de nosotros?
Hace más de veinte años que los países industriales del norte saben de estos escenarios.. .
El informe Lawrence Summers al Banco Mundial de noviembre del ‘91 lo avisaba, reclamando en el mismo el traslado de las industrias sucias al tercer mundo.
Quienes promueven profundizar este modelo para la siembra de sojas, eucaliptus y pinos, maíz, trigo e insumos para agrocombustibles con su recarga de fertilizante fosfato, con su demanda de combustibles y agua, ¿cuántos años nos dan de vida?
¿Qué plan tienen para mas allá de los finales anunciados de fosfatos? ¿Para entonces, seremos espacio de enterramientos nucleares? ¿Seremos suelos y superficies barridas por los lavajes de colas en la minería a cielo abierto?
Y los pueblos que viven en aquellos lugares de donde extraen la roca, ¿en qué camino y destino se encuentran también ellos? La isla Nauru en el Pacífico Sur, ¿qué suerte corren sus hombres y mujeres después del agotamiento de su yacimiento? O Marruecos, donde se encuentra el mayor reservorio del mundo, actual yacimiento del fosfato que procesa Mosaic de Cargill en Puerto San Martín. ¿Cómo resulta para el territorio marroquí? ¿Qué destino tiene Marruecos cuando pasen los próximos treinta años? ¿Y Túnez?
Estos son algunos de los saberes imprescindibles que deben incorporarse a las currículas educativas primarias, secundarias, terciarias y universitarias. No se festejarían estos récords productivos y de exportaciones.


Que Entre Ríos sea clave en la era de los biocombustibles, como anunciara el señor St. James, presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables (4), ¿es un motivo para el festejo?
Ellos, en el Norte, el Grupo de los 8; los industriales, los pasteros celulósicos, los mineros, los semilleros transgenizadores, que saben mejor todavía que nosotros porque han sufrido antes las pérdidas de bosques y las exposiciones y daños por químicos, ¿qué están haciendo en sus casas? La nueva política agrícola europea, “amigable con el ambiente”, la que anuncia que “en el futuro daremos dinero a los agricultores que estén en condiciones de producir con calidad, y no en cantidad”, y agrega que “en Europa tenemos una alta densidad de población y los agricultores proveen un buen medio ambiente, embellecen el paisaje y conservan la herencia cultural”, tal como respondiera el Comisario Europeo de Agricultura Franz Fischler, ¿es solamente para ellos esta propuesta embellecedora?¿ Porqué no siguen con los commodities, ya que “para ello se ha pensado en los países del este y América Latina”? (5)
Los subsidios a los granjeros norteamericanos para recuperar pantanos en Florida; para no producir por 20 o 30 años, y recuperar suelos y retorno a las prácticas agrícolas de escalas locales, próximas, como también lo señalan como un distingo virtuoso y reconocido en las páginas en Internet del gobierno de Finlandia; Francia, con Sarkosy y su “revolución verde”, que “pondrá punto final a la construcción de autopistas y aeropuertos, fijará impuestos a los vehículos mas contaminantes( 4x4), y dará prioridad al transporte ferroviario y al desarrollo de la bioagricultura. ¿Tendrá que ver con aquello de Lawrence Summers de trasladar producciones industriales con secuelas ambientales y sanitarias desde el Norte hacia el Sur del Mundo?
Esto no se enseña aún en las Universidades de Argentina. Salvo esperanzadores comienzos en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, y algunas luces aisladas en la UBA, sigue sin llegar el qué ocurre en el mundo, y cómo se posicionan estrategias geopolíticas sobre los futuros muy cercanos.
Estamos hablando de la muerte de la tierra. Hablamos de las diversidades biológicas y culturales erosionadas casi en bordes de lo irrecuperable.
Hablamos de un modelo inviable, y que sin embargo..... .sigue rompiendo historias, conocimientos, semillas, culturas.
Este modelo mata el monte y su dinámica. Los conocimientos que allí anidan son expulsados por topadoras y cadenas que arrastran cientos de años al suelo,...y a la nada; por precios de pizarras en Chicago. Pero sobre todo por la decisión de un proyecto de uso territorial de tierras ajenas.
Se acallan saberes, acallando la palabra.
Lo local, lo pequeño, lo originario, lo diverso, lo distinto, se acalla. Se elimina. Se desaparece. Se intenta borrar alternativas; ....se atacan los “otros” posibles.
También las semillas de la diversidad tienen su palabra... y por eso las están eliminando.. . Las fumigaciones con herbicidas persiguen el germoplasma diverso hasta los más discretos rincones... Se intenta borrar todo vestigio de lo diverso... que impida una recuperación y un retorno a los modelos anteriores.. . Por eso también se barren las estancias; hasta sus viejos cascos.... y alambrados y postes... Necesitan territorios como matrices productivas. .. no más que eso... sin historias,.. sin saberes,... sin caminos de regreso.. sin habitantes que incomoden las prácticas.... Hasta la ley de banquinas, ha dejado fuera de escenario esos corredores de continuidad, conservación y difusión biodiversa y montaraz.
Son siembras para hoy... y hambres para mañana... un mañana que no va mas allá que 12...15 años. Con algunas llegadas que dicen anuncios ya a la vista.
“Sábado 23 de febrero de 2008. La Nación /Sección 5/ Página 9 (Agricultura) La disponibilidad de insumos clave- El abastecimiento de fertilizantes, en la mira:
Con los fertilizantes con precios por las nubes, sobre todo el fósforo, que en el último año aumentó un 185% en el mercado internacional (hoy ronda los 900 dólares y podría llegar a los US$ 1000), en los últimos días no pocos productores comenzaron a preguntarse por el futuro del abastecimiento de estos productos de cara a la.......... .....
.........Un punto no menor es que a las empresas productoras de fertilizantes se les encarecieron también los insumos que utilizan para producirlos. Esto incluye también al petróleo y a los fletes marítimos. Encima la demanda mundial de fertilizantes creció 20 millones de toneladas en dos años........” www.ecoportal. net

* Sergio Daniel Verzeñassi

Referencias:
1- ( El Diario – Paraná 17/02/08)
2- Ante el declive del fósforo para la agricultura- compilación y conclusiones por Juan Jesús Bermúdez (Peak phosphorus: readings)
3- Idem 2
4- ( El Diario- Paraná 2° sección - 1°/ 12/07 ) pág. 1
5- La Gaceta Mercantil Latinoamericana- ( Semana del 4 al 10 de julio/1999) pág. 31

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